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lunes, 5 de septiembre de 2011

Un lustro de 'BA-LON-CES-TO'

Casi sin darnos cuenta, tal día como hoy hace cinco años, el baloncesto español se bañó en oro. El 3 de septiembre de 2006, la ciudad japonesa de Saitama fue testigo del día más grande en la historia del deporte de la canasta en nuestro país. Fruto de una generación de jugadores inigualable, que aún mantiene a sus pesos pesados en la cresta de la ola, España sintió como el mundo entero estaba bajo sus pies. La plata cosechada en Los Ángeles '84 ante Estados Unidos había sido superada. Por un momento, en los bares, quioscos, colegios u oficinas, el baloncesto tuvo un lugar privilegiado. No era para menos. Aunque en ocasiones pueda parecer lo contrario, en la vida, pocas son las cosas que se dejan en manos del azar. No digan azar. Llámenle destino.

Llegaba España a Japón tras un pequeño borrón en una década llena de éxitos a nivel continental. Salvo en el Eurobasket de 2005, donde terminó en cuarta posición tras sucumbir ante Francia, siempre se subió al podio. Ampliando las fronteras, había que remontarse hasta el año 1982 y la cuarta posición lograda en el Mundial de Colombia. Epi y compañía no pudieron con la estética y la clase de los yugoslavos. Sin embargo, el siglo XXI traía bajo el brazo aires de cambio. Todo gracias a un grupo de chavales nacidos en el 80. Los mismos que lograron el cetro mundial junior allá por 1999 en Lisboa, estaban listos para dar seguir dado alegrías. Y vaya si las han seguido dando (Plata en Pekin 2008 y Europeo en Polonia 2009). Junto a ellos, algunos integrantes con tintes de 'vieja guardia' y otros con rostró aniñado listos para deslumbrar con el desparpajo de alguien seguro de sí mismo, sabedor que el momento ha llegado y debe aprovechar cada una de las oportunidades que se le brinde.

Y así fue. Sin juicios públicos previos y desestabilizadores debates paralelos, el combinado nacional se plantó en el país del sol naciente con un grupo unido con una jerarquía indiscutible. La ciudad de Hiroshima, téstigo de uno de los episodios más sangrientos de la historia, fue un lugar tranquilo. España, encuadrada en el grupo B, se deshizo con holgura de Nueva Zelanda (86-70), Panamá (57-101), Alemania (71-92), Angola (93-83) y Japón (55-104). Cada uno de los cinco triunfos no hizo más que confirmar que algo había cambiado. El buen juego daba alas e invitaba a soñar. Llegaban los temidos cruces. El 'win or go home' siempre incrementa el nerviosismo y la tensión. Momento para que la calidad salga a pasear. Cierto que un día malo lo tiene cualquiera. Pero el deporte no entiende de justicia. El margen de error reducido a su máxima expresión. Había que estar preparado para la hora de la verdad.

En octavos tocaba Serbia. Cuartos en su grupo de seis por detrás de una gran selección nigeriana, Los balcánicos no llegaban finos. Pero como el peor de los enémigos, nadie se fiaba. Pepu Hernández, flamante capitán de la nave desde el banquillo en aquella cita, preparó a conciencia el encuentro. Sobre el parqué, nadie defraudó. Un choque brillante que evitó un sufrimiento que se daba por seguro antes de que el árbitro lanzara el balón al aire desde el centro de la pista. 87-75. Lituania esperaba en cuartos. Una de las más fructíferas canteras europeas desde que en 1991 la antigua URSS pasar a mejor vida, venía en un momento verdaderamente reseñable. Agua. Contundente 89-67 y a correr.

En semifinales más de veinte años después. La lucha por las medallas había llegado casi sin avisar. Preocupaba la falta de competitividad y el dominio ejercido en los siete encuentros previos. También lo era el rival. Una Argentina con medio equipo criado en nuestro país creía en sí misma y así lo demostró. El 'showtime' de los días anteriores abrieron paso a la épica y al corazón. Más cuando se había dejado dilapidado una ventaja de nueve puntos en el último periodo y el mundo era testigo de excepción de la desafortunada lesión de Pau Gasol. Sin embargo, la dosis de fortuna (llamenle destino) que todo campeón requiere apareció en el momento adecuado. Con un punto arriba en el marcador, después de que Calderón convirtiera uno de sus dos tiros libres, los argentinos tenían ante sí la opción de hacerse con la victoria y poner fin a un sueño. De hecho, los Scola, Nocioni, Ginóbili y compañía decidieron forzar la falta previa sobre el base español para gozar de los últimos 24 segundos. Pepu ordenó no hacer falta, agachar el culo y defender. Con el corazón en un puño el balón llegó al 'Chapu' Nocioni que falló desde el lateral. Tiempo para creer.

Andrés Montes se desgañitaba como hiciera en la finales de la NBA de 1998 enl último anillo de Michael Jordan. Una vez más, fue la voz de todos. Llegaba la final. El partido más importante sus vidas. Un choque que, según reza el acervo colectivo, hay que perder para poder ganar algún día. Momento de romper tan absurda convicción. Paradójicamente, sin Pau, el grupo fue más piña que nunca. No fue necesaria su presencia como tampoco lo fue para que se erigiera en el consensuado MVP del torneo.

Comentaba el mítico Yannakis, técnico de Grecia por aquellas fechas, antes de la final que ante la ausencia del buque insignia de un equipo pueden suceder dos cosas. Por un lado, que el grupo se bloqueé y las ideas bombillescas brillen por su ausencia. O, por su parte, que aúnen sus talentos con más fuerza para superar las dificultades. España optó por hacer todo lo contrario. Por su faltaba algún aliciente, horas antes del partido llegó la terrible noticia del fallecimiento del padre del seleccionador. Una dosis de emotividad y sentimiento que reconfortó más si cabe.

De la mano de un extraordinario planteamiento desde el banquillo con una defensa de ayudas de manual y el siempre necesario acierto en ataque, los griegos Spanoulis, Papaloukas o Diamantidis no fueron ni la sombra del equipo que consiguió pasar por encima de EE.UU en semifinales. Destacar la labor de un Marc Gasol quien un lustro después reconoce que se erizan los pelos de su piel cada vez que rememora tan feliz acontecimiento. Con 21 años y 30 kilos después, frenó en seco a un mounstro llamado Schortsanitis. Garbajosa funcionando a pleno rendimiento desde más allá de la línea de tres, situada entonces en el 6,25. Grecia no se esperaba el concierto de una orquesta con un director inyectando sobre la pista los acordes para crear una armónica melodía que hipnotizara al cuadro heleno. 43-23 al descanso. En la segunda mitad, ni el siempre combativo carárter de los griegos tuvo lugar. Histórico y humillante 70-47. 23 puntos de diferencia en el que fue el segundo resultado más abultado de la historia, solo por detras de los 44 puntos por los que el inigualable 'Drem Team' superó a Rusia en la final del Mundial de Toronto en 1994.

Fue el triunfo del actor secundario. Siempre a la estela del fútbol, ese "ba-lon-ces-to" al que hizo alusión Pepu en su flamante llegada a Madrid obtenía por fin una victoria que quedó grabada a fuego en las retinas de todos los españoles. Un lugar privilegiado en los anales de la hisoria que nada ni nadie será capaz de borrar. Tal y como recuerda el propio Pepu en la efeméride del acontecimiento: “Los aficionados al baloncesto estaban encantados y muy contentos”. Eso, por descontado. A partir de ahí, como comenta el actual técnico de Asefa Estudiantes, brotó “un sentimiento especial hacia el baloncesto en distintas partes de la sociedad”. Como en botica, hubo de todo. Pero, por encima de todo, existió una alineación de elementos que hizo posible convertirnos en el mejor equipo del mundo. Como las grandes recetas de los más reconocidos chefs, cada ingrediente anduvo medido escrupulosamente. El tiempo de cocción fue el adecuado. En su punto. El manjar estaba listo para saciar el hambre de los más de 40 millones de comensales que esperaban en España. Un éxito del baloncesto, del deporte español, y por qué no decirlo, de todos lo españoles.

Las mejores imágenes de la victoria

Un sufrimiento innecesario

Llegó el momento. Luces, cámara, acción. España iniciaba la defensa del cetro continental con ganas e ilusión. La misma que Milos Teodosic esfumó de un plomazo con un triple imposible en el pasado Mundial de Turquía. Un año después, a la que muchos no han dudado en calificar como el mejor grupo de nuestra historia, le gustaría reservar las sorpresas para otras ocasiones. Dentro de la pista, la intensidad, defensa y rebote brillaron por su ausencia. Quizá no era el día para poner a prueba el nivel del combinado nacional. Sobre el cartel, Polonia no era rival. Tampoco estaba previsto generar tal sufrimiento a los corazones de los aficiones que toman al dedillo el mensaje que llega desde las más altas instancias de la Federación y cuerpo técnico. El 83-78 final da una muestra del mal pie con el que ha iniciado España su andadura en el campeonato. 

Todo marchaba bajo el guión establecido. Duraron los polacos lo que tardó en arrancar un motor de explosión llamado Juan Carlos Navarro (23 puntos). Porque la bandera de este equipo hondeó desde el principio. Y es que, sabedor de su peso relativo en el grupo, Pau Gasol (29 puntos y 7 rebotes) asume la responsabilidad. Cuando tan ansiado acontecimiento tuvo lugar, la nave, comenzo su despegue. Con los amigos a tono, los tiros en transición y el dominio interior estuvieron garantizados. 22-15 al término del primer cuarto con la segunda unidad ya en pista.

Pensó Scariolo que todo estaba hecho antes de tiempo. En cierto modo, todos lo pensamos. Emotivo momento ver a Felipe Reyes sobre el parqué. Aunque España no lograba despegar, las diferencias se mantenían por encima de la barrera psicológica de los diez puntos. Más rotaciones y una sospechosa relajación que nadie terminaba de entender. Serge Ibaka,  máximo taponador de la NBA la pasada temporada anduvo gris en los casi 34 minutos que permaneció en pista. La ausencia de Rudy, de regreso al vestuario víctima de una inoportuna alergia, se notó. Los amistosos quedaron atrás. Se le criticó a Scariolo lo preocupante del peso del cinco inicial. Después de este olvidable estreno, la críticas cambiarán de acera. Con todo y con eso, el 44-31 al término de los dos primeros cuartos no levantaron excesivas sospechas.

Tras el descanso, España se transformó.  Se entiende que para mal. Marc Gasol (16 puntos y 7 rebotes) anduvo solo, con más minutos para los menos habituales. Y Polonia hacía la goma, como el más cobarde e indefenso de los ciclistas. Le salió bien. 61-52 al final del tercer cuarto. Llegaban con el cuento de las sensibles ausencias de Gortat, Ignerski, Logan y Lampe. Solo les quedaba confiar en un eritreo con pasaporte norteamericano. Thomas Kelati (18 puntos y 7 asistencias) respondió al grito de todo un país. Acompañado por un acertado  Lukasz Koszarek (19 puntos), estuvieron avispados para aprovechar cualquier atisbo de meter presión a una España cada vez más perdida sobre la cancha. El último cuarto no supuso más que la confirmación de las sospechas. En algo más de tres minutos se pasó del 59-44 al incomprensible 63-57. Tiempos muertos y gestos de incredulidad en el banquillo español. Gasol y Navarro seguían cometiendo incombustibles apariciones. Rachas que no terminaban de alejar los fantasmas de la derrota, que seguía sobrevolando el ambiente. La línea de tiros libres era el recurso que los polacos supieron exprimir al máximo. España, más bien que mal, respondió (34/43). 

Erráticos desde el perímetro durante los 40 minutos (3/16 en triples), Pau Gasol, impaciente en el banco, esperaba salir tras un arañazo que le hizo regresar con un aparatoso vendaje. Había que estar preparado la batalla final. Y por suerte, junto a su escudero de toda la vida, consiguieron dar aire. Los minutos pasaban y la tensa calma se tornó en sufrimiento. Koszarek y Kelati, con Hrycaniuk (12 puntos y 9 rebotes) en la pintura rebañando todo lo que se salía, apretaron las tuercas a España. 80-78 a menos de un minuto para el final. Dos tiros libres de Navarro y una buena defensa posterior acabaron por traer la calma. Con el reloj a cero, Pau acabó por poner el 83-78 final.

Cuando Sada, que llegó tras el último descarte de Scariolo, es el mejor de los tres bases y medio que tiene el equipo, hay algo que falla. No porque el director de orquesta del Regal Barcelona no ostente la calidad requerida, sino porque se espera más de dos NBA como Calderón, veteranía y cordura, y Ricky, agradable locura. Llull no respondía. Claver terminó jugando de tres, perdido, sin la continuidad que le grabe en la frente la etiqueta de 'realidad'.  El diseño de la competición no permite lugar para la reflexión. El próximo jueves (14.15 horas), segundo asalto ante una Portugal con la que se espera reducir el nivel de sufrimiento. De lo contrario, Lituania y Turquía llegarán impertinentes. Faltando el respeto al campeón. 

Los 12 de España

Llegó la hora de la verdad. El triple imposible de Teodosic pertenece al pasado. Toca vivir el presente. El sueño de repetir el oro logrado en el Eurobasket de Polonia hace dos años está en el punto de mira de todos. Quince fueron los hombres que iniciaron la andadura. La FIBA, tras marear la perdiz más de la cuenta, decidió que la lista de cada uno de los equipos debía estar formada por 12 jugadores. La selección española, con Scariolo al frente, para lo bueno y lo malo, estuvo hábil para confeccionar su escuadra. Rafa Martínez y Xavi Rey fueron los primeros en caerse del cartel. Algo más costó decidir quién sería el tercer y último descarte. Por tercera vez en su todavía corta andadura como profesional Carlos Suárez se llevó la palma. Ya incorporado a la disciplina de su actual club, el Real Madrid, el alero de Aranjuez seguirá trabajando duro para estar presente en la próxima cita: en principio, y si todo marcha bajo el guión previsto, será en los Juegos Olímpicos de Londres de 2012.

La amistosos de preparación de cara al torneo, como casi siempre desde que los juniors de oro son conforman la columna vertebral de la selección, ha sido coser y cantar. Reparto de sonrisas a lo largo y ancho de la geografía nacional y poco más. Ocho partidos: siete victorias y una sola derrota es el bagaje. Resultado engañoso. Triunfo ante una Francia que no termina de hallar el 'feeling' necesario. Grandes nombres que no hacen un gran equipo. Ni que decir tiene que los dos encuentros ante Australia fueron puro trámite ante un grupo anárquico en el juego. Bulgaria, con los hermanos Ivanov y un Videnov acaparador del juego, poco tiene que hacer. Otro cantar es el caso de la anfitriona. Bien en el Madrid Arena y aviso para navegantes en la inauguración del Kauno Arena, escenario de la fase final del torneo. 12 puntos de ventaja (88-76) que pudieron ser más (también menos). La cara B de un grupo que esperemos permanezca enterrada durante el campeonato.

Con la lista hecha, llegó el mazazo del repentino fallecimiento del padre de los hermanos Reyes. 'Espartaco', como gustaba llamar al irrepetible Andrés Montes, rompía de dolor. Y con él toda la gran familia que conforma este conjunto de excelentes jugadores y enormes personas. Emotiva victoria ante Australia. Psicológicamente el menor de los hermanos Reyes no está pasa por su mejor momento. Aún así, Felipe ha viajado con el grupo. ¿Qué mejor manera de rendirle homenaje a su progenitor que regresar de Lituania con una medalla de oro bajo el brazo?

¿Quién es quién en la selección?

-Pau Gasol. La referencia. Ha vuelto. El mejor jugador de baloncesto que ha dado este país, regresa tras su sonada ausencia en el Mundial de Turquía para ejercer de líder absoluto. Muchos serán los ojos que observen cada uno de sus pasos de forma minuciosa. Su simple presencia en el parqué da otro aire. Desahoga al tiempo que transmite seguridad al resto. La vida es más fácil con él. Además del cetro continental, la clasificación para los Juegos Olímpicos está en juego. Si el doble campeón de la NBA con los Lakers funciona, hay mucho terreno ganado. ¿MVP? Posiblemente.

-Calderón. Como agua de mayo. Esta dicho de tan hondo calado en el imaginario colectivo, define a la perfección la imperiosa necesidad de la vuelta al grupo de José Manuel Calderón. Uno de los tres mejores bases del continente (para algunos el mejor), tiene a su disposición la confianza de Scariolo. Su inoportuna lesión en Turquía desconcertó a todos. El reflejo quedó patente en el juego del grupo. No llega en su mejor momento, pero ha evolucionado positivamente en cada partido. Indiscutible.

-Ricky. Al fin. Parece que, tal y como ha comentado el propio jugador en alguna ocasión, haber esclarecido su futuro con los Wolves (aunque por el momento el lockout sigue vigente) le ha vendio muy bien. Un año aciago en lo personal que parece haber encontrado la luz al final del tunel. Su gesto nada tiene que ver con el que observaba desde el banquillo del Palau los partidos de la pasada edición de la final ACB.

-Sada. Defensa y sacrificio. Un premio. Lo merecía. A sus 27 años es el debutante del grupo. Un suplente de lujo que supedita los intereses personales en beneficio del grupo. Necesario.

-Juan Carlos Navarro. El que nunca falla. Los años pasan y la vida sigue igual. La madurez ha llegado a la vida del inseparable escudero de Gasol en este equipo. Cuando el balón quema ahí está. Una bomba de oxígeno cada vez que el balón perfora la red rival sin piedad. Y seguirá así, que nadie lo dude.

-Rudy Fernández. Las especulaciones sobre su futuro de las últimas semanas no le han ayudado. Años difíciles en los Blazers le preceden. Pero la clase innate se mantiene intacta. Se espera mucho de él.

-Sergio Llull. Caliente, caliente. Si existe un microondas en este equipo ese es el menorquín del Real Madrid. Base reconvertido a escolta o escolta reconvertido a base, según las opiniones. Su presencia en pista es sinónimo de intensidad y velocidad. Segunda unidad en estado puro.

-San Emeterio. Todoterreno. MVP de la ACB. Requisito indispensable para poder former parte de este grupo. Su rol respecto al Caja Laboral cambiará sensiblemente. Se espera que aparezca para ser uno de los líderes de la segunda unidad. Rebote, fuerza y penetración, sus credenciales.

-Marc Gasol. Consagrado.  Hace tiempo que dejó de ser el mediano de la saga de los Gasol para convertirse en 'Marc'. Así reza la parte trasera de su elástica. Más center que su hermano, su mejora en el tiro y la confianza cosechada en Estados Unidos le han hecho convertirse en otro referente interior.

-Felipe Reyes. Va por tí, papá. Hace menos de una semana su padre Alfonso fallecía de un infarto de manera repentina. Un palo difícil de superar. Hundido, su familia le dijo que debía estar. Que lo hiciera por él. Y el pasado lunes 29 de agosto estaba en Barajas dispuesto dar lo mejor de sí que es mucho.

-Serge Ibaka. El que faltaba. Cuando José Blanco anunció, no sin ciertos problemas, la nacionalización del pívot congoleño de los Oklahoma City Thunder cualquier persona que le conociera mínimamente esbozó una pequeña sonrisa. Llegaba el último eslabón de la cadena. Un león africano, inédito hasta la fecha en la fauna ibérica. A sus 21 años (cumplirá 22 el día 18), su límite es el cielo. El mismo cielo que encapota cada vez que sus alargados brazos de ébano se erigen para taponar a un contrario.

-Víctor Claver. El deseo de Scariolo hecho realidad. Muchos fueron los que dudaron de su nivel. Cierto es que el jugador del Valencia Basket no conseguido acallar las críticas con buen juego. Pero en el baloncesto español los 'claveres' brillan por su ausencia. ¿Qué jugador hay con su rapidez, agilidad y físico, sobrepasando los 2,05? No debemos olvidar que en el campeonato, a priori uno de los más disputados en los últimos años, España se encontrará con jugadores de similar estatura, rápidos y desequilibrantes. Será el caso de Danilo Gallinari en la azzurra, Luol Deng en Gran Bretaña o Boris Diaw en Francia. En palabras de Scariolo, una obligación el llevarle. "El tema de Víctor Claver no es cómo yo lo vea, sino lo que considero que el equipo necesita. También veo que puede tener dos roles, de '3' y de '4', pero aquí sí que va más de '4', no hay otro en ese nivel. Es cuestión de hechos, de lo que realmente ofrece el panorama de los jugadores españoles".



Posibles críticas aparte, innegablemente nos encontramos ante el mejor selección española de la historia. Nunca antes, la mitad del equipo militaba en la NBA. ¿Cambios? Sí. Pero como suele ser recomendable, para mejor. Preocupa el rebote defensivo en ciertos compases de los partidos y el reparto desequilibrado de los minutos. La reconversión hacia un equipo más equilibrado, que acarrée una excesiva dependencia exterior,  es beneficiosa. Garbajosa y Mumbrú se fueron. Otro vendrán. Y ya han llegado. los La única decisión discutible era la inclusión de tres bases más un Sergio Llull que puede ejercer como director de orquesta o, por el contrario, jugársela con Calderón y Ricky y esperar con Llull en la recámara para situaciones puntuales. Tras lo ocurrido en tierras otomanas el pasado verano, Scariolo no ha querido arriesgar. Tres bases y medio y Suárez a casa. Sada lo merecía y Ricky ha despertado de un letargo que preocupaba a todos. Nadie dijo que fuera fácil. 

martes, 9 de agosto de 2011

Marcelinho será jugador del Regal Barça

Tras la marcha de Ricky Rubio a los Minnesota Timbervolves y la de Jaka Lakovic al Galatasaray, el Regal Barcelona ya ha encontrado recambio en el puesto de base. El elegido es Marcelinho Huertas. Tras semanas de negociación, el pasado día 1 de agosto quedaba cerrado el acuerdo entre el jugador y el equipo azulgrana. En virtud de éste, Huertas jugará en el Palau las próximas cuatro campañas por las que recibirá siete millones de euros.

Marcelinho abandonó la concentración de la selección brasileña en la preparación del Preolímpico en Venezuela y aterrizó en Barcelona el domingo para formalizar el traspaso. Según informó la web 'tubasket.com', en la mañana del lunes, el brasileño con pasaporte italiano pasó sin problemas el pertinente reconocimiento médico en la Ciudad Condal y está previsto que está misma tarde se oficialize el traspaso con la pertinente firma del contrato.

La operación no ha sido tan dura como se pudiera pensar. El Anadou Efes (antiguo Efes Pilsen), uno de los clubes más poderosos a nivel económico del continente en este momento, llegó a ofrecer 2,5 millones de euros por el mejor base de la ACB. Otra oferta llegó desde el CSKA de Moscú. Destinos que no sedujeron al jugador quien expresó en todo momento su imperante deseo de firmar por el Barcelona.

Un hecho que ha sido clave en toda la negociación. Una negociación de la que se ha 'abstenido' Josean Querejeta, presidente del conjuno vasco. Ha sido el propio Marcelinho, que tenía un año más de contrato con la opción de los vitorianos de alargarlo otro más, el encargado de negociar su salida del equipo. Y lo ha hecho perdiendo o perdonando, según se quiera ver, parte de su salario, el tercero más bajo de la plantilla. Fuentes cercanas aseguran que el traspaso reportará al Caja Laboral un total de 2,3 millones de euros. De éstos, 1,8 llegan desde Barcelona y el resto (500.000 euros) corresponden a las cantidades que se le adeudaban al jugador de 28 años.

De esta manera, queda dibujada la plantilla del vigente campeón de liga para la próxima campaña. Joan Creus, director deportivo barcelonista, espera cerrar de forma inminente la esperada contratación de C.J. Wallace. A falta de la obtención de su pasaporte europeo (albanés), el ala-pívot americano que militó en las filas del Gran Canaria la pasada campaña, se convertirá en el duodécimo jugador con contrato del primer equipo. Eso sí, con un quebradero de cabeza más para el equipo.

El problema de los cupos sigue abierto


No todo son alegrías para la sección de baloncesto del Regal Barcelona. La mencionada marcha de Ricky y la de Roger Grimau (Bilbao Basket) deja al equipo catalán con sólo tres jugadores de formación en el equipo. Según el nuevo marco de contratación previsto por la ACB para el próxima temporada, en plantillas de hasta 11 jugadores cada equipo debe mantener, inscritos y contratados, a un mínimo de cuatro jugadores de formación. En plantillas de 12 jugadores, el mínimo será de cinco.

¿Qué se entiende por jugador de contratación? La normativa lo especifica con total claridad: “Se considera Jugador de formación a todo jugador que sea ciudadano comunitario o de cualquier país que tenga tratado de asociación o similar con la UE que incorpore una cláusula de no discriminación por razón de la nacionalidad en las condiciones de trabajo, y que entre su segundo año de categoría infantil (13 a 14 años) y su segundo año de categoría senior (19 a 20 años) -ambos inclusive- y haya estado inscrito con cualquier club afiliado a la FEB en un período, continuado o no, de 3 temporadas. Para que puedan ser computadas las temporadas se exige al menos 6 meses de permanencia en cada una de ellas”.

En Barcelona sólo Juan Carlos Navarro, Víctor Sada, Fran Vázquez y el repescado Xavi Rabaseda cumplen con este requisito legal. Así las cosas, y tal y como informó el diario 'Sport' dos semanas, el Barça solicitó a la comisión ejecutiva de la ACB abrir las plantillas a 13 jugadores, aunque recibió un “no” rotundo. ¿Qué posibilidades se le plantean al Barça?

Pocas. Creus tiene ante sí un rompecabezas que debe resolver en la próximas semanas. Marcelinho es intocable como nuevo director de orquesta. El pasado día 2 de agosto se renovó a Boniface N'Dong, senegalés con pasaporte alemán, un año más.

De esta manera habría 11 jugadores en plantilla. Podría empezar la temporada con 11 integrantes e inscribir al esperado Wallace en Euroliga donde no existen cupos. Cuando llegue su pasaporte albanés, que haría que no ocupara plaza de extranjero, se le inscribiría en la competición doméstica. Resultado: plantilla de 12 integrantes con cuatro de ellos catalogados como jugadores de formación. Volverían los problemas.

La duda de Scariolo

El pasado lunes, Sergio Scariolo, ante la sorpresa de todos, dio a conocer el nombre de los dos primeros descartes que abandonarán la concentración: Xavi Rey y Rafa Martínez. Será después del primer amistoso de preparación de cara al próximo Europeo de Lituania que tendrá lugar esta noche (21.30 horas) en Almería ante la selección francesa. Tras consultar con el capitán, Juan Carlos Navarro, decidió que lo mejor era tener un detalle dejarles ser partícipes al menos de un encuentro. De esta manera, la lista inicial de 15 jugadores ha quedado recucida a 13 hombres. Sobra uno más. ¿Quién será el tercer descarte? Este es el interrogante que reina buen ambiente que siempre ha caracterizado las concentraciones de la selección española de baloncesto.

Las conjeturas, especulaciones y rumores sobre el nombre del tercer hombre que quedará sin el premio de viajar a Lituania se convirtió en la comidilla del día. Las redes sociales y principales webs especializadas echaban humo. Todos hablan de Víctor Sada y Carlos Suárez como los principales candidatos para abandonar el barco. Al menos es lo que el técnico italiano ha dejado caer en los últimos días. Guste o no, será el quien tenga la última palabra.

Vayamos por partes. En la pintura, las posiciones andan cubiertas con total garantía y parece que nadie duda de ello. Tal y como adelantó Scariolo el día de la presentación en el Madrid Arena, serán cinco los jugadores que obtengan el cartel de interiores. Los hermanos Gasol, Ibaka, Reyes y... Claver. El alero del Valencia basket es la gran apuesta de Scariolo. A pesar de que su año en la Fonteta le siga confirmando como una eterna promesa, su altura (2,07) le permite alternar las posiciones de alero y ala-pívot sin variar en exceso sus movimientos en la cancha.

El deseo de Scariolo hecho realidad. No debemos olvidar que en el campeonato, a priori uno de los más disputados en los últimos años, España se encontrará con jugadores de similar estatura, rápidos y desequilibrantes. Será el caso de Danilo Gallinari en la azzurra, Luol Deng en Gran Bretaña o Boris Diaw en Francia. En palabras de Scariolo, una obligación el llevarle. "El tema de Víctor Claver no es cómo yo lo vea, sino lo que considero que el equipo necesita. También veo que puede tener dos roles, de '3' y de '4', pero aquí sí que va más de '4', no hay otro en ese nivel. Es cuestión de hechos, de lo que realmente ofrece el panorama de los jugadores españoles".

Ni rastro de Carlos Suárez. El jugador de la cantera de Estudiantes sería una pieza imprescindible en cualquier plantilla ACB. Alero puro, reboteador incansable y con mejor tiro exterior que Claver, arrastra el inconveniente de un físico menos privilegiado a la hora de adentrarse en la maraña de brazos que bregan en el corazón de la zona. A pesar de ello, el puesto de segundo alero puro, por detrás del MVP de la temporada ACB, Fernando San Emeterio, tiene su nombre. ¿Más credenciales? Su buena labor en su primera temporada en el seno de un Real Madrid convulso y que esta sea su tercera convocatoria (en el Europeo de Polonia en 2009 y en el Mundial de Turquía del pasado año se quedó fuera de los 12) suman puntos a favor del de Aranjuez.

Lamentablemente, Sada es el que el más boletos tiene para regresar a Barcelona y ponerse a las órdenes de Xavi Pascual. Sus opciones son remotas En un país mediatizado como el nuestro, nadie se atreve a poner en duda la capacidad de Ricky Rubio para secundar la indiscutible labor de José Manuel Calderón como primer director de orquesta. Menos aún cuando en el verano del lockout, y dos años después de ser elegido en el draft, ha decidido cruzar el charco para poner su talento a disposición de los Minnesota Timberwolves. Nada importa que sea Sada, jugador de equipo por excelencia, portento defensivo, el hombre que sentara al base de El Masnou en la últimas finales. Nadie recuerda ya su papel en el último Mundial de Turquía, donde, más allá del infortunio personificado en un triple imposible de Teodosic, sus pésimos porcentajes y malas decisiones en ataque mermaron en exceso el juego de España. A sus 20 años, Ricky sigue siendo 'business'.

Se habla de una posibilidad real de llevar tres bases. Esa es la baza de Sada. Scariolo puede adoptar esa estrategia, como ya se hiciera en otras ocasiones, con el fin de salvar el fantasma de las lesiones y el un bajón en el rendimiento de los indiscutibles. Momento para que Llull pida sitio. El base convertido a escolta puede hacer ejercer a la perfección de playmaker en momentos puntuales de los encuentros. Más problemas para un Sada a quien la hipocresia patria no le brindará una merecida oportunidad. La decisión final, en unos días.

Las cuentas de Scariolo

No podían estar todos. Aunque se llegó a especular con la posibilidad de que en el próximo Europeo de Lituania el número de convocados se elevaría a 14, la FIBA no tardó en desmentir la idea. La lista final de jugadores por selección estaría formada por 12 integrantes. España, una de las serias candidatas a ocupar plaza de honor en tierras bálticas, inició su andadura estival con 15 nombres. Calidad a raudales y las cinco posiciones cubiertas con jugadores de garantía. Todo para endulzar el mal sabor de boca que dejó en las retinas de los aficionados el pasado Mundial de Turquía. Sí, pero sobran tres. Xavi Rey y Rafa Martínez son dos de ellos. ¿El tercero y último? Todavía es pronto.

Este lunes Sergio Scariolo se enfrentó a uno de los momentos más comprometidos para un técnico. No lo ha hecho de golpe sino que ha preferido usar la clásica fórmula del '2+1'. Dos ahora y uno cuando queden pocos días para el campeonato. El italiano, que compaginará su cargo de entrenador en Milán con el de seleccionador al menos hasta los próximos Juegos Olímpicos de Londres, no ha querido esperar a disputar ninguno de los ocho amistosos de preparación previstos hasta el próximo día 31. A pesar de ello, los dos descartados viajarán a Almería donde el martes España se mide a una Francia.

Momento para los típicos halagos antes de que sus chicos hagan las malestas. Xavi Rey 'pagó' la novatada. La alargada sombra del clán Gasol, un inteligente decretazo llamado Ibaka, y el corazón de Felipe Reyes, minimizaron sus opciones de seguir. Aunque Scariolo jugó con la prensa diciendo que contaría con cinco interiores, el pívot del Gran Canaria no era uno de ellos. Esa quinta plaza en la pintura tiene nombre y apellidos. Los de un camaleónico Víctor Claver que hará las veces de tres y cuatro según marque el guión. A pesar de todo, y aunque el propio Rey se mostrara confiado en poder continuar con el grupo, no hubo lugar para la sorpresa. Eso sí, el piropo de rigor que no falte: "Ha confirmado que es un jugador de Selección", reconocía Scariolo tras hacer pública su decisión. El caso de Rafa Martínez tampoco ha levantado en exceso a los presentes de sus asientos. El escolta del Valencia Basket a pesar de ser "un jugadorazo", tal y como ha reconocido el seleccionador, se ha caído de la lista por la gran competencia que hay en su posición.

Así las cosas, en la preparación de cara a revalidar el cetro continental cosechado en Polonia en 2009, sólo sobrará una pieza para obtener el boceto diseñado hace ya tiempo. Scariolo ya hace cuentas para sacar de dudas a la parroquía. Sada, como tercer base, y Suárez suenan con fuerza. De momento, solo son opciones.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Stern aprieta las tuercas



La NBA se ha empeñado en seguir dando juego este verano. Y no nos referimos a juego en el sentido estricto de la palabra. A falta de ligas de verano, cursos de formación para rookies, traspasos, comunicación entre los miembros de las franquicias o pago de contratos, toca un insufrible cierre patronal que comienza a adquirir tintes dramáticos.

El pasado lunes, se reanudaron las conversaciones entre las partes en conflicto, sindicato de jugadores y propietarios, un mes después de que expirara el anterior convenio laboral. Con los representantes de la liga como imparciales mediadores, obviamente. Lamentablemente, aunque como era de esperar, las posturas siguen distantes y las casi tres horas de reunión no sirvieron para nada salvo para tensar aún más la situación de la Liga profesional norteamericana.

David Stern abrió la veda con sus comentarios y pasó a la acción. No sólo de palabrería vive el hombre. Las palabras se traducen en hechos. Así, la NBA acordó imponer dos demandas contra el sindicato de jugadores alegando no actuar de "buena fe" y poner en práctica "una presión inaceptable" en las negociaciones de un nuevo convenio laboral. La primera es una demanada federal, tramitada en la corte federal de distrito en Nueva York, por entender que los jugadores están aplicando una práctica laboral injusta. La segunda tuvo lugar ante la Comisión Nacional de Relaciones Laborales. En ella se acusa a los trabajadores de amenazar con con disolver el sindicato y comenzar a presionar a la liga con demandas antimonopolio.

¿Qué se pretende con todo ello? La Liga solicita que declare que el vigente lockout no viola la legislación relacionada con la ley antimonopolio. Además, en la misma demanda, expresa su deseo de anular todos los contratos existentes con los jugadores si el sindicato decide disolverse.

Se veía venir



El jefe supremo de la liga, tras la reunión en la Gran Manzana, no pudo ocultar el desencanto. Cuando fue preguntado si creía que el sindicato de trabajadores estaba negociando de buena fe, el comisionado declaró a periodistas: "Diría que no, no soy optimista debido a la voluntad poco seria de los jugadores".

Antes de que el Comisionado hablara, el presidente del sindicato de jugadores Derek Fisher, filtró a la prensa que no había nuevas propuestas, aunque mostraba su esperanza para un nuevos encuentros en las próximas semanas. "Somos conscientes de que aún hay una brecha entre nosotros", señaló Fisher. "Pero sin reunión no habría ningún progreso", añadió.

Stern, ¿uno más durante el lockout?

El pasado martes, el pívot de los Philadelphia 76ers Spencer Hawes hacía una reflexión interesante en su cuenta de twitter: "No se ha rumoreado nada sobre un recorte salarial para Stern mientras que le pide a todos los jugadores que lo hagan". Lo cierto es que no hay respuesta sobre si el hombre que domina la liga a su antojo ha dejado de percibir su salario durante el parón. Sólo conocemos que en el pasado All-Star celebrado en Los Ángeles, Stern reconoció que no cobraría ni un dolar en caso de que el 1 de julio, como ha terminado ocurriendo, no se implantara un nuevo convenio laboral.

Una información que publica este miércoles la ESPN sostiene Stern recibe 500.000 dólares al año de cada franquicia. Multiplicado por los 30 equipos que forman la liga le dejarían con unos ingresos fijos de 15 millones de dólares anuales. Ahí no queda la cosa. Como cualquier trabajador, las bonificaciones también hacen acto de presencia en su nómina. Unos extra que le dejarían, tal y como aseguraba el New York Dail News el pasado mes de febrero, con unos 23 millones de dólares por campaña.

Ahí donde le ven el hombre de aspecto amigable ocupa un lugar de privilegio junto a los mejores jugadores de la liga en lo que a emonumentos se refiere. De hecho, sólo 21 jugadores en toda la liga tienen contratos de al menos 15 millones de dólares. El grupo se reduce a cuatro (Kobe, Rashard Lewis, Duncan y Garnett) cuando hablamos de superar la frontera de los 20 millones.

martes, 2 de agosto de 2011

Durant conquista Rucker Park

El hombre que se ha alzado con los títulos de máximo anotador de la NBA las dos últimas campañas tenía un sueño. Como tantos muchos jugadores profesionales, Kevin Durant quería formar parte de la historia de la canasta en la meca del baloncesto callejero. Volver a la esencia, a los inicios, allí donde empezó todo. Ni rastro de pabellones llenos, códigos de vestimenta o celebrities dispuestas a pagar miles de dólares por un asiento al lado de los banquillos. El 'playground' es otra historia.

La cancha neoyorquina de Rucker Park, lugar de culto para los amantes del deporte de la canasta, constituye la máxima expresión de este 'otro baloncesto'. Situada en el parque público de Holcombe Rucker, en pleno corazón del barrio de Harlem, guarda en su memoria alguno de los mejores encuentros callejeros de la historia del 'streetball'. Con la comunidad afroamericana dibujando un ambiente irrepetible, la esquina de la 155th street con la 8ª avenida se viste de gala cada verano para disfrutar de la presencia de los mejores. Las estrellas NBA también han formado parte activa de su prestigio. Saben que una buena actuación les hará ganarse el respeto de sus seguidores. Algo que no lograrán con millonarios contratos y con la consecución de un anillo de campeón. Es Rucker Park, baloncesto en estado puro.

Y en la tarde noche del lunes, tal y como hicieran en su día nombres ilustres como los de Wilt Chamberlain, Julius Erving, Kareem Abdul Jabbar, Kenny Anderson, Jamal Mashburn, Stephon Marbury, Sebastian Telfair, Vince Carter, J.R. Smith o Lamar Odom, Durant consiguió su doctorado con una memorable actuación que inevitablemente tendrá su lugar en la historia de la cultura callejera del baloncesto.

Ataviado con su inseparable mochila, el alero de los Oklahoma City Thunder llegaba al lugar con gesto tranquilo. Sin presión, sabedor de que era su momento. El día que tanto había soñado era una realidad. Y empezó el partido. Su partido. 66 puntos con dan una muestra del calibre de su soberbia actuación. KD jugó todo el partido. La muñeca hilaba lanzamientos finos como la seda. 9/11 en triples así lo confirman. 38 puntos en los tres primeros cuartos y...28 en el último parcial. Una orgía de puntos que terminó con una frase para el recuerdo: “Había deseado toda mi vida jugar en el Rucker Park”. El mejor epílogo posible a un día inolvidable.

Aquí el vídeo-resumen de su memorable actuación:


Y como no, los mejores momentos del último cuarto. Su muñeca ardía. Anotador compulsivo donde los haya, quería el balón. ¿Para qué? Una imagen vale más que mil palabras:

*Antonio Gil, corresponsal en Nueva York de la revista Gigantes del Basket, cuenta con todo lujo de detalles lo que allí aconteció en una magnífica crónica publicada en la web 'basket4us'.